La Villa Roja, Artemisa, puntal en Girón.

Con Patria se ha dibujado el nombre del alma de los hombres que no van a morir. Silvio Rodríguez, Girón Preludio.

Por: Miguel Terry Valdespino

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Cuenta en su trabajo el premiado periodista artemiseño que un joven universitario le preguntó al narrador e investigador Pedro Bernabé Lorenzo Gómez, también combatiente de Playa Girón, si la Brigada 2506 estaba suficientemente armada como para salir airosa en la invasión de abril de 1961, y Pedro Bernabé le detalló, uno por uno, todos los “hierros” que traía consigo la tristemente célebre Brigada mercenaria.

Ante la respuesta del escritor, el muchacho abrió los ojos todo cuanto pudo. Sí, venían artillados hasta los dientes y, con tal de hacer añicos al joven proceso revolucionario, estaban dispuestos a jugarse el todo por el todo en la playa matancera.

Pedro Bernabé cuenta esta anécdota detrás de un café que le brindo a media mañana, mientras conversamos acerca de su libro Artemisa en Girón, aún inédito, pero de muy jugoso valor para aquellos que apuestan por legitimar la identidad de la provincia artemiseña, no solo con méritos de sobra en la guerra de independencia y el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, sino en otros espacios y momentos históricos de altísima trascendencia.

“Si conocemos que en Playa Girón combatieron heroicamente el Batallón 339 de Cienfuegos, la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas, el Batallón 345 de Sancti Spíritus, entonces es justo reconocer también a los pilotos de la Base Aérea de San Antonio de los Baños; a los muchachos de la Escuela de Artillería Antiaérea de la Base Granma, de Mariel; al Batallón de la Policía de la Escuela del Esperón, de Caimito, y a la Compañía Ligera de Combate del 116, que luchó junto a este.

“Sumémosle los pilotos de helicópteros de la Base Aérea de Baracoa, en Bauta, los artilleros de las baterías de obuses 122 milímetros (mm) y de morteros, que partieron desde Guanajay, y los batallones de milicias de los municipios que nos representaron en aquella decisiva batalla.

“De acuerdo con la cantidad de fuerzas y medios que salieron de su territorio, podemos afirmar que Artemisa se desbordó en Girón. Su contribución fue decisiva. Estuvo en todas partes y avanzó por todas direcciones.

“La aviación de combate, de la Base Aérea de San Antonio, hundió barcos y derribó naves de combate, mientras las baterías antiaéreas de la Base Granma apoyaban con tiro terrestre la toma de Playa Larga por el Batallón 180 de Güira-Alquízar, a la vez que se batían contra la aviación enemiga y protegían el avance de las tropas nuestras.

“Las baterías de obuses 122 mm y morteros ablandaban al ene-migo, destacándose la número 10, compuesta en su totalidad por guanajayenses. Al batallón 180 le correspondió el honor histórico, junto con la columna número 1 del Ejército Rebelde, de haber sido los primeros en pisar las arenas de Playa Larga.

“Al Batallón de la Escuela de Policía del Esperón, junto a la Compañía Ligera de Combate del Batallón 116 —en la cual de 95 hombres, 27 eran de Caimito—, les tocó el altísimo honor de tomar por asalto el último bastión del enemigo en Playa Girón.

“Entretanto, los batallones 164, de San Antonio de los Baños y 120 avanzaron por Yaguaramas y Covadonga, Cayo Ramona, para, conjuntamente con los de Sancti Spíritus, Cienfuegos y Santa Clara, montar un cerco en la zona y capturar a los mercenarios que intentaban escapar.

“Los helicópteros de la Base Aérea de Baracoa apoyaron con fuego y el lanzamiento de granadas el aniquilamiento de los grupos enemigos dispersos, a la vez que cumplían misiones de transporte y reabastecimiento a nuestras tropas.

“Una vez concluidas las operaciones en Girón, los milicianos que 15 días antes habían participado en el sepelio de los caídos en los bombardeos a San Antonio y Ciudad Libertad, desfilaban victoriosos el Primero de Mayo de 1961 por la Plaza de la Revolución, cumpliendo así la promesa a esos mártires”.

¿Y cuánto pesó el coraje de los milicianos artemiseños en la batalla contra las bandas contrarrevolucionarias?, le pregunto.

“Luego de que las bandas de alzados en el Escambray fueran diezmadas, al extremo de no constituir amenaza seria para la Revolución, la CIA estimuló la formación de otras, principalmente en Matanzas y Pinar del Río, con el objetivo de apoyar el desembarco mercenario.

“En Pinar del Río, principalmente en el macizo montañoso de San Cristóbal, Candelaria y Bahía Honda, y en los llanos de

Artemisa, operaron más de 20 bandas y grupos armados.

“En la Limpia del Escambray, Artemisa estuvo representada por siete batallones de milicias y varias baterías de morteros: el 6 de enero de 1961 partió el Batallón 60, de

Bahía Honda, rumbo a las montañas villareñas.

“El siete le siguieron los Batallones 116 y 120 y las cuatro baterías de morteros de Bauta. A partir del 21, el Batallón 41, de Artemisa; el 30, de Candelaria y el 21, de San Cristóbal. En los primeros días de febrero partió el 164, de San Antonio de los Baños.

En el territorio quedaron combatiendo a las bandas de alzados el batallón 51 y las tropas montañesas al mando del capitán Borjas Borjas.

“La derrota y aniquilamiento de las bandas en Artemisa y Pinar del Río la propinaron sus hombres, sin que mediara ayuda de otros lares.

“El trabajo paciente de la Seguridad del Estado, de los miembros del Buró de Bandas, de las compañías de las tropas montañesas, de los batallones de milicias y compañeros de Tropas Guardafronteras, neutralizó el bandidismo antes de que lograra consolidarse. En este fragmento histórico, Artemisa volvió a escribir otra página inolvidable”

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